De una madre para su hija que también quiere ser madre
Ser madre es sacrificado, pero se gana más de lo que se pierde. Estábamos sentándonos a comer cuando mi hija casualmente menciona que ella y su esposo están pensando en “empezar una familia”. “Estamos haciendo una encuesta" –dice ella, en broma– “¿Crees que debería tener un bebé?” “Cambiará tu vida” digo, cuidadosamente manteniendo mi tono neutral. “Yo sé” dice, “no más fiestas los fines de semana, no más vacaciones espontáneas...” Pero eso no es en absoluto lo que yo quise decir. Miro a mi hija, intentando decidir qué decirle. Quiero que sepa lo que ella nunca podrá aprender en las clases de parto. Quiero decirle que las heridas físicas por dar a luz un niño sanarán, pero que el volverse madre la dejará con una herida emocional tan profunda por la cual ella será vulnerable para siempre. Pienso en advertirle que ella nunca leerá de nuevo un periódico sin preguntarse “¿Y si eso le hubiera pasado a mi niño?” Que cada accidente de aviación,...